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sábado, 12 de abril de 2008

Poema de Marilyn Hacker


Cinco comidas



Un mesa significa no es cierto mi amor significa toda una estabilidad
Gertrude Stein: Tender Buttons

Fetas de jamón, paté, salchicha, sobre hojas de lechuga;
coliflor, trozo de pato en salsa de vino
amarronada; lechuga, repollo crudo, vinagre y aceite;
un cuadrado de torta de nuez con escarcha de moca;
Camembert en una hoja verde, pancito duro, manteca;
media botella de champagne, café negro.

Medialunas, manteca, jugo de naranja, café.
Beaujolais versus St. Emilion. Hojas ganchudas
con queso de oveja rallado; caracoles en manteca de ajo;
lechoncito rostizado crujiendo en jugo; vino tinto
en una jarra de vidrio; mousse de chocolate. Aliento que empaña
el vaso en tu mano. Brandy en la cama. El aceite

costó caro, en botellones. Sin aceite
comimos endivias, queso de cabra. No hay café-para-llevar
en París. La crème fraîche, en picos como escarcha;
hojas verdes como plumas, ahuecadas, te sirvieron de cuchara
con las piernas cruzadas en la cama. Descorchamos un vino
con mi navaja Suiza. Entre crema ácida y manteca:

chupo dedos de crema. El cubo de manteca dorado a la hoja
que diseñaste, entre etiquetas de mermelada, en óleo
pastel. Las lenguas se suavizan en el vino tinto, joven y áspero.
El borde marrón del dibujo es un arroyo de café.
Guardás una mandarina con dos largas hojas curvas
que la engloban. Chocolate oscuro, como escarcha que rebalsa
fuera del bol. A la mañana, el rocío empaña
los cristales planos. Medialunas, tostadas y manteca.
Todavía tenemos sueño, pero no dejamos
ni una miga. Aprieto tu cachete aduraznado; aceite caliente
mana de la fuente mientras el primer café con leche
se vierte copioso. No tenés crayones para los colores

del vino. Podríamos beber sólo vino blanco
pero es demasiado frío. Los charcos de lluvia se escarchan,
congelados. Planeamos excursiones con más café.
Doblás las etiquetas de la jalea de grosella y de la
manteca. En Florencia habrá aceite de oliva
barato, en latas barrocas. Nuestro tren parte

a las siete. Dejo nuestro vino de Año Nuevo
escarcharse en la cocina. Arcoiris de aceite
se arremolinan en aromas cálidos: pan fresco con manteca, café fuerte.




...
Marilyn Hacker nació en 1942 y se crió en el Bronx, Entre sus libros podemos citar Presentation Piece (ganador del National Book Award en 1975), Separations y Taking Notice (los tres recogidos en el volumen First Cities de 2002), Love, death and the changing of the seasons (novela en verso), Squares and Courtyards (2000) y Desesperanto (2002). Sus Selected Poems 1965-1990 obtuvieron el Poet's Prize en 1996. Vive entre París y Nueva York, donde dicta clases en el City College.

sábado, 5 de abril de 2008

Poemas de José Enrique García*



Repetición


El día termina envejeciendo
y enterrándose, sin dejar nada
como todos.
Y nosotros, habitantes de ese mismo día
lo recibimos en el mismo sitio,
con el mismo traje
y el saludo hecho de antemano.
Tiendo a lo lejos la mirada
busco,
más bien rebusco en derredor,
medito excusas para obviar el día,
trato de volcar la luz sobre la espera,
nada.
El día está como el primero.
Veinte y cuatro horas que levanto
mi brazo y mi palabra
y sólo este poema que termino
recuerdo y reconozco.


El otro


No lejos de mí, en mi persona,
sin escándalo, está naciendo un hombre.
Aquí mismo, en mis testarudos huesos
echa raíces este hombre,
y con la sangre de mi propio barro
se levanta.

Después, lejos de mí,
tomo el cuerpo que alimenté temprano;
se pone mi camisa,
sin permiso toma mis pantalones
y sin permiso también
abre aquella ventana para verse vestido.
Acaba por ponerse mis compañeros zapatos
y echar a andar conmigo y mis vestidos.
Ya muy lejos de mí, oigo cuando se aleja

alegre, muy alegre de saberse nacido...
Espero que se quede con todos mis cansancios.


Uno


Pasa un hombre,
me lleva dos pasos de camino.
Uno viene detrás perdiendo igual distancia.
No sé a cual hablarle,
distantes están de mí
que ya veo inútiles mis voces.
Me detengo,
dejo que me dé alcance el rezagado,
espero que me lleve despacio.

Es tan difícil forzar la compañía
en esta ciudad de tantos espacios ocupados;
que decido volver hecho pedazos
al centro de mi origen.

...
*José Enrique García. Nació en Santiago de los Caballeros, República Dominicana, el 26 de noviembre de 1948. Poeta, narrador y ensayista.

sábado, 15 de marzo de 2008

Poemas de María Auxiliadora Álvarez

16

La tarde total
la estertórea te busqué
entre los cuerpos
entre los bultos espasmódicos
y no había nadie
exento
de abdomen grande oscuro de vagina
de pie descalzo sangriento y lento
de ojo de miedo
compañero tan relativo
no había nadie lleno de escrutinio
de padre muerto
y de madre abrupta
rojo mediterráneo observando así
huesudo riguroso
con la boca para adentro
como si no tuvieras dientes
con esa naturalidad
para el sufrimiento ajeno
la tarde total era de tarde
de agujas y tubos
y muertos alrededor
y una deforme y desnuda
con las piernas abiertas
con los brazos abiertos
eliminando toda la sangre
y todo el hijo
de que se es capaz
que no puede salir
porque una tiene la abertura
como cerradura
compañero tan relativo
rojo recto riguroso

exento.






10

Procreo
en lugar seguro
segrego
el líquido adecuado
espero
las larvas
entre los cartílagos
de los toros tibios
deposito sus tendones
en la boca de mi hija
todos los mediodías
digieres
vértebra y vena
y te ríes
me quieres sólo a mí
porque te gusta este olor
y esta temperatura
que conservo en cada ciclo
como debe ser
te miro
el esófago largo
dirigiendo
la instancia
y te ríes

me halas el pelo
y los huesos de la cara
buscando los alvéolos
del fluido medular

renuevo
la quietud
del fémur
en las cavidades tibias.

***

Mi esposo que vive enterrado
tanto le da la vida como la muerte

Yo y los niños vamos a veces
corremos en su superficie
EEEE le gritamos
con las bocas pegadas a la tierra


SAAAAAL queremos verte
ven a ver este sol estas personas estos animales
estamos alegres


Lo oscuro de él no saluda
o se pone triste con la mano
o hace señas para que nos vayamos


Sal solos de ti.



jueves, 13 de diciembre de 2007

Poemas de Edgar Lee Masters

Antología de Spoon River



Tom Merritt


Al principio sospeché algo…
ella actuó tranquila y distraída.
Y un día oí en la puerta de atrás un portazo
cuando yo entraba por la puerta del frente.
Lo vi deslizarse
detrás del lugar donde se ahúma
hacia el lote para encontrar
el campo abierto.
Y pensé en matarlo a primera vista,
pero ese día, andando cerca del Cuarto Puente,
sin un palo o una piedra al alcance de la mano,
de repente yo lo vi estar de pie,
asustando a la muerte, sosteniendo sus conejos,
y todo lo que pude decir fue, “no lo haga, no lo haga, no lo haga,”
pero él apuntó y disparó a mi corazón.



***


Sra. Merritt

Silenciosa ante el jurado,
no devolviendo ninguna palabra al juez
cuando él me preguntó si yo no tenía
algo para decir en contra de la sentencia,
negué sacudiendo la cabeza.
¿Qué podría yo decir a la gente
que pensó que una mujer de treinta y cinco años
tenía la culpa de que su amante de diecinueve matará a su marido?
Incluso aunque ella le hubiera dicho una y otra vez,
“Márchese, Elmer, váyase lejos,
he trastornado su cerebro con el regalo de mi cuerpo:
usted hará alguna cosa terrible.”
Y tal como temí, él mató a mi marido;
con lo cual yo no tuve nada que ver, ¡ante de Dios!
¡Silenciosa durante treinta años en prisión!
Y las puertas de hierro de Joliet
se balancearon para los grises y silenciosos carceleros
que me sacaron en un ataúd.


***



Elmer Karr

Sólo el amor de Dios pudo ablandar y hacer misericordiosa
a la gente de Río de Cuchara (Spoon River)
hacia mí que ofendí la cama de Thomas Merritt y lo asesiné.
¡Ah, corazones que me recogieron otra vez
cuando volví de catorce años en la prisión!
¡Ah, las manos que en la iglesia me recibieron,
y oyó con lágrimas mi confesión penitente,
que tomó el sacramento del pan y el vino!
Arrepiéntase, vosotros los que viven, y descansen con Jesús.



Versión: Raúl Vázquez Espinosa

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«¿Por qué se le sentencia a la Señora de Merritt a treinta años de prisión cuando a su amante quien no sólo “ofendió” la cama de Thomas Merritt, sino que lo asesinó también― sólo le dan catorce?»

«Spoon River es, en fin, un microcosmos que congela la historia de una país en un instante. Atina o, más bien, pone el dedo en la llaga de Estados Unidos. Lo descubre, lo revela es su esplendor y en su oscuridad; en su grandeza y en su tragedia.»

Sandro Cohen (“Prólogo” contenido en Antología de la Antología de Spoon River. Material de Lectura. UNAM. México. S/F.)